¡No sé cómo superar mis celos!

Los celos, ese enemigo tan destructivo en las relaciones. Los celos son una emoción que no sólo tenemos por qué asociar a las relaciones de pareja, también se pueden manifestar en relaciones familiares (con hermanos, por ejemplo), en relaciones con amistades, en el ámbito laboral…etc. El primer paso para trabajar los celos es admitir que los tenemos, no reprimirlos puesto que esto puede carcomernos más por dentro. Comunicarlos sería el primer paso.

El origen de los celos se vincula a veces a la infancia, a las relaciones interfamiliares, al sentimiento de inferioridad con respecto a otras personas. Yo siempre digo en consulta que los celos son la manifestación de dos sentimientos: 1) sentimiento de inferioridad y 2) miedo enorme a perder a la otra persona. Este miedo desproporcionado, y digo desproporcionado porque nuestra vida nunca debe depender sólo de una persona, conlleva una dependencia emocional cada vez mayor y también un temor enorme a estar solo. “Si le pierdo, mi vida no tiene sentido”.

¿Consecuencias? A pesar de que es diferente la reacción típica de las mujeres a la reacción típica de los hombres, entre las consecuencias más generales encontramos el control de la otra persona, creer de que la otra persona es nuestra posesión, la desconfianza cada vez mayor de todo lo que hace o dice, reacciones agresivas, discusiones…etc. Las mujeres solemos manifestar los celos con síntomas depresivos, nos comparamos con esa otra mujer o esas otras personas, nos sentimos inferiores, desplazadas, y esto afecta a nuestra autoestima. Por el contrario, el hombre suele canalizar sus celos a través de malas contestaciones y, en el peor de los casos, reacciones agresivas. Lo que suele suceder, tanto en hombres como en mujeres, es que los celos adquieren tal poder que se convierten fácilmente en una obsesión. Una obsesión que ocupa todo nuestro pensamiento.

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¿Hay tipos de celos? Podemos decir que sí. Existen los celos “justificados” (me has sido infiel con una persona y ahora siento celos de esa persona), frente a los celos “injustificados” o delirantes (no me has dado motivos pero mi cabeza se ha encargado de crearlos). Los celos delirantes o celotipia son los más destructivos puesto que la cabeza de la persona celosa crea una realidad que no se corresponde con los hechos, y monta un puzzle que en su cabeza encaja pero que objetivamente no tiene ningún sentido. De hecho se habla de la Profecía Autocumplida en estos casos, porque manifestar celos en la pareja va a provocar que ésta se aleje de ti o bien que esa persona con la que te has obsesionado empiece a cobrar importancia y protagonismo en vuestra relación, cuando al principio no era nadie. “Ves, ya sabía yo que iba a acabar con él, ¡y me decía que no!”. Pues quizás lo hayas provocado tú con tu comportamiento. ¡Ojo! Unos celos que empiezan siendo justificados, es decir, ha habido una razón de peso que los ha despertado pueden acabar por convertirse en delirantes y perder toda su racionalidad. Lo peligroso de los celos es que si no se trabajan adecuadamente sólo pueden ir a más. Por eso es muy importante atajarlos cuanto antes y, si es necesario, recurrir a un profesional.

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¿Se puede disminuir el acoso escolar?

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En los últimos meses hemos sido testigos de varios casos de acoso escolar (también llamado bullying) en las noticias, tanto en nuestro país como en el extranjero. La mayoría de ellos se hace noticia porque, desgraciadamente, el niño o niña que soporta el acoso no es capaz de continuar con su vida y acaba suicidándose, como es el caso de Bethany Thompson en Estados Unidos o el de Diego en nuestro país. Estos son casos aislados pero lo cierto es que en nuestro país uno de cada diez escolares han sufrido en algún momento de su trayectoria estudiantil alguna forma de acoso, bien sea física, psicológica, de forma presencial o mediante las redes sociales. Las cifras registradas entre los años 2014 y 2015 revelan diferencias entre las comunidades autónomas y el perfil de la víctima.

Por sí solos estos datos son preocupantes, y aún lo son más si tenemos en cuenta que el 70% de los estudiantes que sufren acoso escolar desarrollan un trastorno mental, que puede ir desde la depresión o la ansiedad hasta el suicidio como hemos visto en los casos antes mencionados.

Es por ello que desde la psicología y la educación, de forma conjunta debemos tomar medidas para disminuir los casos de bullying en nuestro país. En Finlandia, ya llevan años implantando un método que por ahora parece que funciona ya que afirman que el acoso escolar se eliminó en el 80% de sus centros. Este método es conocido como el método KiVa.

El método KiVa

Su denominación es la forma abreviada de la frase en finlandés Kiusaamista Vastaan, que significa “contra el acoso escolar“. Lo notorio de este método es que, en lugar de reunir y usar los esfuerzos en mejorar la relación entre víctima y acosador, educan a los “ojeadores“, es decir a los niños y niñas presentes en el momento de la agresión, para que no participen de forma indirecta en el acoso.

El bullying, al igual que las bromas que algunos estudiantes hacen en las clases, sobreviven simplemente por el hecho de que alguien se ríe o abuchea, lo que supone un refuerzo para la conducta que se está presentando, se le anima a que la vuelva a repetir. En cambio, si los demás estudiantes no son partícipes, esa conducta poco a poco acabará disminuyendo.

El programa se implanta a los 7, 10 y 13 años, ya que son las edades en las que podría empezar el acoso y es cuando todavía se puede prevenir.

Propuestas en España

En nuestro país tenemos el Plan Nacional para la prevención del Acoso Escolar que se divide en varias etapas. Podéis leer sobre él en la página de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE).  Considero que es muy imponte que cuanto antes se puedan impartir estos programas en las aulas, antes podremos salvar a nuestros hijos y a nuestras hijas de sufrir este tipo de violencia.

Por último me gustaría dejaros el número de teléfono gratuito y anónimo contra el acoso escolar, que empezó este 1 noviembre: 900 018 018. En él cualquier persona puede denunciar un acto de acoso escolar e incluso la propia víctima será asesorada y ayudada.

Si conoces algún caso de bullying o lo sufres en primera persona no dudes en llamar al 900 018 018, es el primer paso para evitar que el acoso continúe.

Qué pensáis vosotros? Creéis que el método KiVa podría ser efectivo en nuestro país?

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¿Estoy con la persona correcta?

Hay momentos en los que una relación de pareja puede generarnos dudas, miedos, inseguridades… ¿Seguiré enamorado/a? ¿Será mi persona? ¿Por qué ahora me siento atraído/a por otros hombres/mujeres? Debemos saber que en el proceso de una relación las dudas pueden ser normales, pueden suponer una fase transitoria que ayude a fortalecer a la pareja o puede ser definitiva (y necesaria), pero lo que debemos hacer siempre es analizarla desde fuera. Partimos de que querer a la otra persona es necesario e importante, pero no suficiente.

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El tema del enamoramiento, esa fase maravillosa DEL PRINCIPIO. No podemos pretender sentir lo mismo que los primeros meses, esos nervios al verle, esa sobrevaloración de nuestra pareja, esa adicción a pasar todo el tiempo posible juntos…son todos ellos procesos psicológicos característicos de los primeros meses o años de una relación. Puede resultar muy frustrante intentar mantener esas mismas sensaciones a lo largo de toda nuestra historia con la otra persona. La relación madura, al ritmo que maduramos nosotros con ella, y van surgiendo otras necesidades que también alimentan el amor. ¿Sentirse atraído por otras personas? Es algo normal, compatible con saber que con quien queremos estar y compartir nuestra vida es con nuestra pareja. Somos seres que nos guiamos por impulsos, entre ellos los sexuales, y puede haber personas que despierten en nosotros atención, que hagan que se libere dopamina en nuestro cerebro al verles (al igual que cuando vemos chocolate), pero que no implique nada más. Simplemente que tenemos ojos y gusto. En este artículo os propongo CINCO PREGUNTAS que es muy bueno valorar y contestar para esos momentos de dudas o, incluso, aun sin tener dudas, pueden ayudarnos a afianzar todavía más nuestra relación. No sólo en los momentos malos debemos valorar lo bueno que tenemos. Cuestionárnoslas y contestarlas seguro que despeja esas nubes grises que no nos dejan ver con claridad. Debemos buscar un poco más adentro en nuestra relación, dejar a un lado los miedos. Este ejercicio puede otorgarnos una sensación de mayor seguridad y fortaleza en nuestra relación y en nosotros/as mismos/as. Podrás entender qué está fallando y encontrar el camino correcto para solucionarlo. Antes de nada, debes saber que estas preguntas nunca tienen una “respuesta correcta o incorrecta”. Es un ejercicio de honestidad y sinceridad donde cada uno construye y analiza su propia relación.

¿Cumple mi pareja con las expectativas de lo que deseo en una relación? ¿Comparte mis valores, la forma de ver el mundo? ¿Su carácter y sus valores son compatibles con los míos?

La relación que tengo, ¿me hace grande? ¿Me hace crecer como persona? ¿O por el contrario me siento más pequeño/a, recluido, encerrado…? ¿Mi pareja me apoya en mis proyectos y deseos? 

¿Me siento seguro/a, física y emocionalmente en mi relación de pareja? ¿Puedo mostrar mis sentimientos sin temor a que me hagan daño? ¿Tenemos intimidad, cariño, ternura…? ¿Me siento cuidado/a?

¿Está equilibrada la relación? ¿Aporto tanto como recibo? ¿O invierto más amor, energía, tiempo, esfuerzo, dinero, ternura… y poco a poco me voy desgastando porque doy mucho más de lo que recibo?

¿Admiro a mi pareja en algún aspecto de lo que hace, de su forma de ser? ¿Me siento admirado/a por él/ella? Sentir admiración y orgullo por nuestra pareja es algo importantísimo.

Os animo a contestar a todas estas cuestiones, a liberar vuestros pensamientos y sentimientos, y todo ello os indicará cuál es el camino correcto.

¿Qué opináis? ¡Muchas gracias por leerme!

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El caso de Eugenia Cooney

Hace varios días que salió una noticia en El Mundo que se compartió bastante en las redes sociales (elmundo.es), y ayer también apareció en El País (elpais.com). Ambas noticias incluían un link de change.org donde se pedían firmas para que se retirara el canal de una youtuber estadounidense llamada Eugenia Cooney (change.org).¿Por qué? Porque en los vídeos la chica aparece con unos síntomas muy marcados de desnutrición, que se recalcan en la extrema delgadez que aparenta.

En Youtube y algunos blogs ya se había hablado de esto con anterioridad, quizás al ser un canal en inglés, en España no ha tenido mucha difusión. Lo cierto es que cuenta con 881.745 seguidores en su perfil, por lo que podría considerarse como una “imagen pública” para mucha gente. Desde mi opinión, una persona que puede ejercer una cierta influencia en los demás debería tener cierto cuidado con los comentarios que dice y con la imagen que  refleja, y mucho más si las personas que la siguen son menores, ya que se podría decir que son más influenciables, sobre todo en temas de imagen corporal.

De todas formas, esta entrada no está pensada ni mucho menos para criticar este canal o a esta chica, si no para evidenciar que necesita a un profesional que la ayude, ya sea porque tiene anorexia (lo que dice mucha gente) o porque tiene un problema de absorción de nutrientes (algo que defiende ella). Sea lo que sea, no parece consciente de que tiene un problema claro que es la distorsión de la imagen corporal, el cual es uno de los síntomas de los trastornos de la alimentación y que consiste en pensar que se está (en este caso) más gordo de lo que está, ya que da a entender en sus vídeos que está sana. Yo no voy a diagnosticar a esta persona sin conocer el caso y su evolución, pero lo que sí que quiero dejar claro es que necesita ayuda ya que es preocupante su actual imagen y, por lo tanto, su estado de salud.

Otro aspecto que me gustaría recalcar es que hay que enseñarles a nuestros jóvenes la diferencia entre un cuerpo sano y un cuerpo delgado. Muchas veces no se conoce la diferencia entre ellos y se cree que todos los que están delgados están sanos cuando no siempre tiene que ser así, si no que hay conocer a la persona, su altura, sus hábitos alimenticios y de ejercicio físico, así como su complexión y su evolución del cuerpo a lo largo de su vida.

Por último, me gustaría expresar que tenemos que ser críticos con estos comportamientos. No se trata de menospreciar ni insultar a una persona, si no darse cuenta de que necesita ayuda y nosotros ser conscientes de que esa imagen que vemos no es saludable y que no es un ejemplo a seguir.

¿Vosotros que opináis? Tenéis espacio debajo para dejar comentarios.

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