La emoción más inútil: la culpabilidad

Si tú crees que sentirte mal o preocuparte lo suficiente cambiará un hecho pasado o futuro, quiere decir que resides en otro planeta con un diferente sistema de realidad.


A lo largo de la vida, las dos emociones más inútiles son la culpabilidad por lo que se ha hecho y la preocupación por lo que se podría hacer. Son emociones rotundamente inútiles puesto que hacen que gastes mucha energía emocional pero que no te permiten resolver, cambiar ni mejorar nada. La culpabilidad quiere decir que despilfarras tus momentos presentes al estar inmovilizado a causa de un comportamiento pasado. Todo está relacionado con la importancia que le des a los problemas, con la relación con tus experiencias pasadas y con los valores que has asumido como persona.

¿Qué escoges? ¿Culpabilidad o posibilidad de aprender las lecciones del pasado?

¿Qué significa aprender? Los seres humanos somos seres racionales que evolucionamos aprendiendo de nuestros errores (si queremos evolucionar, claro). El aprendizaje, aprender de nuestras equivocaciones, es la manera sana de afrontar nuestros errores y es necesario para el crecimiento y desarrollo. La culpabilidad es malsana porque gastas inútilmente tu energía en el presente sintiéndote molesto y deprimido a causa de un acontecimiento ya histórico. Y esto es tan inútil como malsano. No hay culpabilidad por grande que sea, que pueda resolver un solo problema. Sin embargo, si decidimos corregir actitudes o comportamientos estaremos escogiendo la evolución y la sabiduría como opción. Es sabio aquel que aprende de sus errores y los corrige.

Culpabilidad

El sentimiento de culpabilidad también se puede utilizar con el objetivo de manipular a la otra persona. Hacer sentir culpable a otra persona lanzando un recuerdo del pasado para ayudarlo a escoger la culpa del momento presente. De esta manera uno de los miembros puede manipular el presente del otro refiriéndose al pasado. Si uno de ellos logra olvidarlo, el otro puede recordárselo periódicamente y así mantener al día sus sentimientos de culpa por comportamientos pasados. O hacerlo sentir culpable de cosas del día a día. “Si me quisieras, me habrías llamado”. ¿El fin de todo esto? Lograr que uno haga lo que quiere el otro. ¿El método? La culpabilidad.

A continuación citaré frases que podemos escuchar desde pequeños o situaciones instauradas en nuestra sociedad que arrastran un fuerte sentimiento de culpabilidad y que fácilmente proyectamos en nuestra adultez. Con ello, me gustaría invitarte a reflexionar sobre el peso de la culpabilidad en nuestra cultura y sus repercusiones “positivas”. ¿Has escuchado alguna de las frases siguientes?

– INFLUENCIA DE LA FAMILIA EN EL SENTIMIENTO DE CULPABILIDAD

¿Qué pensarán las mamás de otros niños?

He arriesgado mi vida en tu parto sólo por traerte al mundo.

Me ha subido la tensión estos días por tu culpa.

He seguido casada con tu padre por ti.

Tú sabrás lo que haces.

Papá no te va a querer si no apruebas matemáticas.

Tu hermano está castigado por lo que hiciste tú.

Si te acuestas con tu novio y te quedas embarazada, no cuentes con nosotros.

No veas esas revistas (pornográficas) que son para gente enferma.

Una hija decente no va a dormir con su novio.

Más adelante, si este ha sido el modelo, los niños pueden utilizarlo con los adultos con el único objetivo de conseguir lo que quieren y manipularlos. “Si fueras buen padre me dejarías ir a casa de mi amiga a dormir”. “El padre de Sara sí que le deja”. “No te quiero. Quiero irme con mamá”. “Eres mala”.

También se ven ejemplos similares en el ámbito de la pareja“Si me quisieras me desearías”. “Si me quisieras querrías hacer el amor conmigo”.

– INFLUENCIA DE LA CULTURA Y LA SOCIEDAD EN EL SENTIMIENTO DE CULPABILIDAD

En las dietas. Sentirte culpable cuando no comes algo que sea estrictamente sano.

En la cárcel. Se cree que el tiempo pasado en la cárcel generará tal sentimiento de      culpabilidad que borrará el comportamiento disruptivo. Y, como sabemos, un elevado porcentaje de excarcelarios vuelven a delinquir.

Paralelamente, se sabe que el sentimiento de culpabilidad está relacionado con mayor aprobación social y con la etiqueta de ser “más humano”. Aquel que se preocupa y se siente culpable es más humano. Así como también puede servir para ganarse la compasión de la gente.

Como vemos, el sentimiento de culpabilidad es algo que va de la mano de nuestra sociedad, tanto si lo generamos nosotros automáticamente ante cada mínima situación (culpabilidad autoimpuesta), si lo arrastramos del pasado (culpabilidad residual) o si lo utilizamos para crear un sentimiento angustiante en la otra persona y obtener así algún beneficio.

Lo ideal sería eliminarlo de nuestras vidas, eliminar su carga emocional negativa y centrarnos en resolver problemas de la forma más sana y madura que existe, analizando nuestra equivocación y cambiando nuestra actitud para futuras situaciones.

¡Muchas gracias por leerme! ¡Hasta la semana que viene!

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