El dilema de la educación

Muchas veces, y quizás cada vez más, escuchamos y leemos cómo tenemos que educar a nuestros hijos e hijas y parece que todo el mundo sabe cuál es el mejor método para que tu hijo/a sea “bien educado” aunque tú no estés de acuerdo. Hoy no me voy a meter en qué es lo que tenemos que hacer o no para educar a nuestros hijos, si no que voy a dar una opinión derivada de la psicología de la conducta, es decir, una conducta tiene su consecuencia, tanto a corto como a largo plazo y no tienen porque ser la misma ni igual de beneficiosa.

Por ejemplo, cuando el niño o la niña quiere algún juguete, si su padre o madre no se lo compran tiene una rabieta. ¿Qué podríamos hacer en este caso como padres/madres? Un supuesto es que le compremos el juguete para que deje de llorar y gritar y el otro supuesto es que le dejemos claro que no se lo vamos a comprar simplemente porque tenga la rabieta. Veamos entonces las consecuencias de ambos supuestos:

  • En el primer caso, las consecuencias a corto plazo son agradables para ambos. Sin embargo, a largo plazo, el niño o niña aprende que puede conseguir cosas que desea mediante su rabieta, por lo que tenderá a repetirlo en más ocasiones a partir de ese aprendizaje y los padres/madres al ver que con su compra consiguen un alivio inmediato, cada vez que haya una rabieta tenderán a hacer lo que el niño o la niña quiera. Como se puede observar las consecuencias cambian a lo largo del tiempo. A esta interacción Patterson la llama la trampa del reforzamiento negativo, debido a que el alivio inmediato del padre o de la madre conseguirá que el niño o niña deje de llorar pero provocará que cada vez que quiera algo tenga una rabieta.
  • En el segundo caso, a corto plazo el niño o la niña no dejará de llorar tan rápidamente al no conseguir lo que quiere y los padres/madres tendrán que aguantar la rabieta y el alivio no será tan repentino como en el supuesto anterior.  Además, tendrán que hacer un esfuerzo más grande al tener que explicarle a su hijo/hija el porqué de su decisión e intentar que el niño/niña lo entienda. Sin embargo, a largo plazo, ambas partes aprenderán que es un buen aprendizaje, ya que el niño o niña sabrá que cuando le dicen que “no” es exactamente eso y le servirá no sólo en el contexto familiar si no a lo largo de toda su vida y los padres /madres podrán estar más a gusto con sus hijos/hijas al poder hacer actividades y vida social sin que su hijos/hijas tengan rabietas cada vez que les apetezca tener algo.

Con esto no quiero decir que un supuesto sea mejor que otro, si no que tenemos que ser conscientes muchas veces de las consecuencias que tienen nuestros actos. ¿Qué soléis hacer vosotros y vosotras en estas situaciones?

Me gustaría que hicierais un esfuerzo acerca de que supuesto se asemeja más a lo que hacéis con vuestros hijos e hijas, para ver si hay algo que podríais mejorar vuestra relación. madre-hija-hablando21

Espero que os haya gustado esta entrada y os ayude en vuestra día diaria. Gracias por estar aquí semana tras semana. ¡FELIZ SEMANA SANTA!

Adamia Psicología
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